La urgencia de que las mascarillas sean sustentables

El último informe emitido en agosto por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, IPCC, confirma que ya sobrepasamos el umbral para detenerlo. Sin embargo, aún podemos lograr que sus efectos sean menos dramáticos si el aumento de temperatura mundial se mantiene entre 1.5 y 2 grados. Alcanzar ese objetivo planetario implicará un enorme esfuerzo colectivo tanto en el desarrollo e incorporación de nuevas tecnologías como de nuevas formas de vivir.

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Las emisiones de carbono a nivel mundial registraron una caída de casi un seis por ciento en 2020, debido a la pandemia de Covid-19, ya que se redujo el consumo de combustibles fósiles. Las casi 2.000 millones de toneladas que no se produjeron son la mayor disminución en los últimos 80 años, según la Agencia Internacional de Energía. Paralelamente, la energía eléctrica generada por fuentes renovables siguió creciendo en relevancia pasando del 27 al 29 por ciento de la matriz a nivel mundial.

Lo anterior podría alentarnos, pero la idea no es paralizar al mundo para bajar emisiones sino realizar a una mayor velocidad las transformaciones necesarias así como la incorporación de fuentes de energía renovables.

La pandemia de coronavirus nos demostró que es posible disponer de recursos y expertos trabajando en conjunto por un objetivo común para el planeta. Esa experiencia debiese revitalizarse para contrarrestar el cambio climático que puede ser aún más desafiante.


Autos eléctricos, biotecnología e IA

Uno de los grandes avances que se visualiza para reducir emisiones, es la incorporación de mayor número de vehículos eléctricos a la movilidad mundial. Pese a que sus precios aun resultan elevados, la proyección es que las baterías bajen de valor, lo que permitirá que los coches verdes desempeñen un mejor papel en la descarbonización del sector transporte.

A fines del 2017 el parque mundial alcanzaba a 3,1 millones; al 2019 la cifra llegó a 7,2 millones de vehículos eléctricos e híbridos enchufables; se calculan 140 millones al 2030. En cuanto a buses, hace dos años la cifra mundial llegó a 513.000 y se espera multiplicarla por seis al 2030.

También se explora la captura y almacenamiento del dióxido de carbono. Si bien la forma tradicional es mediante la reforestación para que la tarea la realicen árboles y plantas, se avanza en otras opciones. Se busca obtenerlo directamente de la atmósfera usando un proceso químico aunque su costo resulta elevado y no tan efectivo. A la vez, se explora obtenerlo de los mares y que estos lo recojan de la atmosfera para recuperar su equilibrio, reduciendo de paso la cantidad que allí se encuentra. Claro está que son técnicas todavía en desarrollo.

Aplicar biotecnología en la agricultura para enfrentar las nuevas condiciones climáticas, es otro camino que se recorre. Se trata de crear cultivos más resistentes, ya los científicos han logrado una variedad de arroz que tolera las inundaciones y cereales que sobreviven a la sequía. En un mundo más inestable la disponibilidad de alimentos será fundamental.

Por su parte, una investigación de la ONU del año pasado, destaca el potencial de ocho tecnologías para proteger el medio ambiente y hacer frente al cambio climático. Enumera entre ellas: la inteligencia artificial, internet de las cosas, 5G, robótica y big data. Plantea el documento que estas serán indispensables en áreas como reducción de emisiones, gestión inteligente del agua y monitoreo del clima. Advierten, eso sí, que deben ser acompañadas por el apoyo decisivo de los gobiernos, la innovación inclusiva y el acceso global a esas nuevas capacidades, entre otras.

Nueva forma de vivir

También debiesen aportar a este enfoque cambios que habrá que incorporar en la vida diaria. Será una vuelta al pasado, cuando la cultura de lo desechable no se había impuesto y reutilizar, reparar y alargar la vida de los objetos eran estrategias usuales. En esa línea, Chile desde febrero de 2022 prohibirá bombillas, revolvedores, cubiertos y palillos de un solo uso, mientras que los supermercados ofrecerán obligatoriamente botellas retornables y recibirán esos envases.

El mundo avanza hacia un mayor equilibrio y respeto con el medio ambiente. El tema no es si se hará, la gran interrogante es si alcanzaremos a realizar las transformaciones con la celeridad suficiente para evitar la grave situación sobre la cual desde hace décadas los expertos nos alertan.


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