TECNOLOGÍA DEL MAÑANA

Cosechando agua en el desierto

850 millones de personas en el mundo no disponen de acceso a una red de agua potable cercana porque viven en zonas desérticas o porque  se encuentra contaminada. En nuestro país, se calcula que cuatrocientos mil chilenos y chilenas viven la misma condición. Es por ello, que nuevos métodos para recolectar agua en zonas áridas podrían dar una luz de esperanza frente a este grave problema.

Especies como el cactus, el escarabajo y las hierbas del desierto recogen agua condensada de la niebla durante la noche, proporcionándoles hidratación para vivir. Investigando a cada una de estas especies, el equipo de Bharat Bhushan, profesor de ingeniería mecánica en la Universidad de Ohio State, Estados Unidos, se propuso construir un sistema similar, aunque más grande, para obtener agua durante la noche.

Aprendieron que las formas cónicas, como los cactus, mantienen más agua que las cilíndricas y que las superficies ranuradas acumulan aproximadamente el doble de agua que las sin ranurar. Lo mismo sucede con las superficies hidrófilas, aquellas que permiten que el agua forme gotas en lugar de absorberlas. 

Hasta ahora, el trabajo se ha realizado solo en el laboratorio, pero Bhushan prevé aplicarlo en el desierto para acumular agua de la niebla o de la condensación. Piensa que así se podría  complementar el agua de los sistemas o pozos, ya sea casa por casa o a nivel comunitario. Existe un precedente: en algunas zonas, como en nuestro desierto de

Atacama,  donde grandes redes capturan agua con atrapanieblas.
Pero esas redes podrían no ser la forma más eficiente de aprovechar el agua del aire, cree el investigador, ya que “al utilizar tecnologías de inspiración biológica, podemos ayudar a enfrentar el desafío de proporcionar agua limpia a personas de todo el mundo de la manera más eficiente posible”.

Nuevo material

Como el problema apremia, otro grupo de investigadores esta vez de la Universidad de Berkeley  -también en Norteamérica- desarrolló un recolector que permite obtener agua del aire en el desierto, mediante un nuevo material metalorgánico.

El científico Omar Yaghi, responsable de esta “cosechadora de agua”, también desarrolló un material con extraordinaria capacidad de absorción. El metal organic frameworks, o MOF por sus siglas en inglés, considera andamios de moléculas en los que largas cadenas de átomos de carbono se unen por medio de codos de átomos metálicos.

Los científicos pueden modificar los MOF para incorporarles nuevas propiedades, agregándoles, por ejemplo, poros para aumentar extraordinariamente su capacidad de absorción. Así, estudian dotarlo de la capacidad de captar vapor de la atmósfera para producir agua potable, incluso en un lugar tan seco como un desierto.


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