TECNOLOGÍA DEL MAÑANA

En China estará la primera ciudad del futuro

China es el país que se ha desarrollado de forma más acelerada en la historia mundial; sin embargo, este rápido crecimiento contaminó su aire, su tierra y sus ríos. Hoy impulsa la creación de una “ecocivilización” para reconciliarse con la naturaleza. Así, mientras reducen los índices de partículas en el aire e implementan sistemas con energías renovables, proyectan que la primera ciudad del futuro se levantará en el delta del río de las Perlas.

En los años ochenta, Shenzhen era una villa de pescadores con unos treinta mil habitantes y ahora cuenta con una población superior a 12 millones de habitantes. Es la cuna de gigantes como Huawei -segundo productor de celulares- o Tencent, una de las mayores empresas de internet del planeta. Otras ocho mil empresas tecnológicas se le suman.

Y en Shenzhen están dando el ejemplo. En 2018 cambiaron la totalidad de los buses a diesel por eléctricos. Es decir, más de 16 mil, lo que significó incorporar medio millar de estacionamientos de carga y mantenimiento y 8 mil postes de recarga. De esta ciudad, asimismo, provinieron los 200 buses eléctricos que hoy recorren la capital chilena.
Además, al 2020 el plan es que el 80 por ciento de las industrias utilice exclusivamente energía renovable.

Nuevo centro urbano

Pero la ciudad no se quedará solo en eso. Recientemente contrató una oficina de arquitectura para que construya su nuevo centro urbano. Serán entre cuatro y cinco millones de metros cuadrados; un corredor ecológico con grandes espacios verdes que unirá las montañas y el mar y una montaña artificial de 200 metros de altura. El tráfico privado será enviado al subsuelo y la superficie la ocuparán peatones, bicicletas y minibuses sin conductor.

El corredor será una zona verde gigantesca, adaptado para servir a la comunidad no solo en su esparcimiento, también contará con agricultura ecológica, gastronomía y deportes.

La tecnología informática y la arquitectónica se unirán para levantar un centro urbano autosuficiente que respetará el medioambiente. En este los edificios generarán su propia energía: “Ahora, los edificios consumen la energía que otros producen; el gran reto es que empiecen a producirla ellos mismos. Será muy útil, también, para acabar con la pobreza energética”, ha señalado el arquitecto a cargo de la iniciativa, Vicente Guallart.

El plan quinquenal que China comprometió al 2020, reducirá el consumo de agua en 23 por ciento; el de energía en 15 por ciento; un cuarto de su superficie estará cubierta de bosques, y limitará en un 18 por ciento las emisiones de CO2 por unidad de PIB.

De tener éxito, esta milenaria cultura demostrará que es posible el paso desde una sociedad muy contaminante y explotadora de sus recursos hacia la ecocivilización. Es decir, una sociedad que ahorra recursos; amigable con el medioambiente, y que busca integrar el desarrollo ecológico con el económico, social, cultural y político.


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