TECNOLOGÍA DEL MAÑANA

La Biónica: Mejorando la calidad de vida

Desde la pierna de palo y el garfio como mano que personifican a los piratas de antaño, bastante se ha avanzado en el desarrollo de prótesis en el mundo. La biónica ha llevado a otro nivel la incorporación de sistemas artificiales al cuerpo humano, reproduciendo funciones y  estructuras  del organismo así como facilitando la existencia de las personas.

Fue en el siglo XVI que el cirujano francés Ambroise Paré comenzó a diseñar opciones mecánicas para los soldados que habían perdido sus extremidades. Hasta ese momento se usaban solo prótesis sin movimiento que limitaban enormemente el desempeño en la vida diaria.  

Hoy, en cambio, los dedos mecánicos de una mano pueden estirarse y recogerse y las piernas correr a voluntad, mediante la orden dada por el cerebro y los nervios a los cuales se adosa.  Es un cambio gigante en la recuperación de la autoimagen de la persona y de sus habilidades, aunque todavía estamos en los albores de esta revolución.

Pero la biónica no solo abarca la producción de miembros artificiales: parte del principio de que los seres vivos son máquinas de gran complejidad que pueden ser imitadas y mejoradas. Es así como se han copiado diseños biológicos de animales y plantas como el traje de buzo que imita la piel de un delfín; el velcro que asemeja el enganche de los frutos de un cactus; aplicaciones en la aerodinámica de vehículos; en edificios para acrecentar sus cualidades estructurales y estéticas; se agregan las propiedades ópticas de las alas de mariposas y la hidrofobia de algunas plantas aplicada a superficies de alfombras o telas para que no se mojen, entre muchos otros.

Un mejor vivir

Sin embargo, es en el ámbito de las prótesis, así como en la fabricación de órganos y aparatos adosados al organismo que ayuden a un mejor vivir, donde está puesta la esperanza de millones de personas en el planeta que ven limitado su desarrollo físico. La posibilidad de ver, escuchar, moverse o recuperar habilidades en manos y brazos, representan un cambio real en las condiciones de vida de los seres humanos.

Si bien, los logros más conocidos son en prótesis de brazos y de piernas, ya se han creado exoesqueletos para entregar movilidad y cierta independencia a parapléjicos y tetrapléjicos; asimismo, existen retinas capaces de devolver una visión limitada, e implantes cocleares para mejorar la audición. También se camina en mejorar la creación de corazones, hígados y riñones artificiales. Recientemente expertos europeos desarrollaron la primera mano biónica que -fuera de un laboratorio- posee sentido del tacto, lo que permite a su dueña distinguir si el objeto que toma es blando o duro y tener sensación de temperatura. También se investiga un ojo conectado al cerebro para restaurar la visión. Claro que el proceso es lento, los científicos están dando sus primeros pasos en entender cómo el cerebro procesa las imágenes y cómo las neuronas extraen información de la corteza visual. Si se considera que la ceguera por edad y aquella producida por la diabetes no controlada  aumentan en todo el mundo, este será un éxito mayor.

Mientras la integración de la tecnología al cuerpo humano se irá dando de manera cada vez más natural, en los próximos años se fabricarán estructuras tecnológicas mejores que las humanas. Y no solo serán electromecánicas, también habrá avances fundamentales en la medicina regenerativa y en células y tejidos para reparar órganos.

Así, mientras la biónica adosada al organismo se vaya potenciando y la biología degenerando con el envejecimiento, se abrirán interesantes cuestionamientos éticos y filosóficos ¿Qué entenderemos en el futuro por la naturaleza de lo humano? ¿Se preferirá contar con partes biónicas en vez de las humanas que ya no cumplan tan bien su finalidad?


Comparte esta Nota:

VOLVER