TECNOLOGÍA DEL MAÑANA

Memoria en 5D: almacenamiento eterno en el cuarzo

El hombre siempre ha procurado dejar registro de su quehacer. Desde los primeros dibujos esbozados en piedra realizados por nuestros antepasados, la historia se ha nutrido con otros miles de vestigios aportados por cada generación. Sin embargo, el peligro siempre ha sido su deterioro y pérdida. Hoy, ya sabemos que el cuarzo permitirá proteger la memoria universal guardándola durante miles de millones de años en formato óptico.


Las primeras pruebas conocidas de almacenamiento de datos en 5 dimensiones, se iniciaron  en 2010, en la Universidad de Kioto, en Japón. Luego le siguió un equipo de la Universidad de Southampton en Reino Unido, que guardó y recuperó un breve texto desde un cristal de cuarzo. Hoy se avanza en varios otros centros en distintos países.

En este tiempo, la tecnología ha sido perfeccionada y -aunque sigue sin masificarse- han crecido sus potencialidades. Esto implica que los actuales discos de sílice fundido puedan almacenar hasta 360 TB (360 mil gigas); duran casi 14 billones de años; tienen estabilidad térmica de hasta 1.000ºC, y resistan la radiación.

El 5D

Los datos se registran en el disco mediante un láser, que produce impulsos de luz muy cortos que escriben el archivo en tres capas nanométricas separadas del sílice. Los pulsos duran una milésima de la billonésima parte de un segundo, provocando cortes pequeñísimos en el cristal.

Este procedimiento es posible debido a que el cuarzo se estructura en forma de celdillas. El láser refleja la luz en ellas codificando los datos en cinco dimensiones: el tamaño, la orientación y la posición tridimensional de la nanoestructura. Por ello, su nombre de almacenamiento 5D.

A principios de 2018, Elon Musk y su empresa Space X lanzaron el cohete Falcon Heavy al espacio, conteniendo un auto descapotable Tesla.  En el vehículo se incluyó un disco de sílice  con la Trilogía de la Fundación,  novelas de ciencia ficción del escritor Isaac Asimov, un clásico  en este género.

Los creadores del proyecto, la Fundación Arch Mission, explicaron que su objetivo era “preservar y diseminar el conocimiento de la humanidad a través del tiempo y el espacio, para el beneficio de las generaciones futuras”.
Es así como la organización sin fines de lucro -en alianza con Musk- planea enviar otros discos  para conformar una verdadera ‘biblioteca solar´. Está previsto que uno llegue a la Luna y  otro viaje a Marte.

Mientras tanto, en la Tierra seguiremos esperando que estos dispositivos de almacenamiento eterno  se masifiquen.  Todavía los equipos para grabar y leer el cuarzo son complejos, caros y voluminosos. Pero, ya sabemos,  es solo un asunto de tiempo.


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